Uno de los primeros mártires fue Benjamín, diácono. Después de que fuera golpeado, estuvo encarcelado durante un año, pero obtuvo su libertad gracias al embajador del Constantinopla y prometiendo bajo su responsabilidad que el santo se abstendría de hablar acerca de su religión. Sin embargo, Benjamín declaró que él no podía cumplir tal condición y, no perdió la oportunidad de predicar el Evangelio. Fue de nuevo aprehendido y llevado ante el rey, quien lo sometió a crueles torturas, siendo luego decapitado.
Fraternidad de San Pío X: una profesión de fe íntegra e incoherente
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Con el texto enviado el 24 de junio a los cardenales y al Papa, la
Fraternidad hace hincapié en la ortodoxia, pero solo hasta cierto punto. El
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Hace 3 horas.

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