Uno de los primeros mártires fue Benjamín, diácono. Después de que fuera golpeado, estuvo encarcelado durante un año, pero obtuvo su libertad gracias al embajador del Constantinopla y prometiendo bajo su responsabilidad que el santo se abstendría de hablar acerca de su religión. Sin embargo, Benjamín declaró que él no podía cumplir tal condición y, no perdió la oportunidad de predicar el Evangelio. Fue de nuevo aprehendido y llevado ante el rey, quien lo sometió a crueles torturas, siendo luego decapitado.
León XIV califica de «vital importancia» el fomento de las vocaciones
religiosas en un mensaje a las religiosas de EE.UU.
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El Papa envió un videomensaje a la asamblea de la LCWR en Orlando para
animar a las religiosas de Estados Unidos a fomentar las vocaciones,
señalando qu...
Hace 10 horas.

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